Los metales preciosos más negociados son el oro, el platino,
el paladio y la plata, y el alto volumen de operaciones de estos activos se
debe a su valor intrínseco retenido, independiente de las condiciones
económicas. La preferencia por la compra online, e incluso la titularidad
física, de los metales preciosos como inversión a largo plazo se ha visto
incrementada en las últimas décadas. Operar con metales preciosos también
representa oportunidades para aquellos interesados en inversiones a corto plazo
puesto que los contratos de derivados y contratos negociados en bolsa son de
capital menos intensivo y una forma más sencilla de tomar una posición sobre
sus movimientos de precios.
Al contrario que la mayoría de las materias primas que
dependen principalmente de los niveles de producción y consumo, los precios del
oro no dependen de ello: siguen el pulso de cambios políticos que hacen posible
que este activo funcione como una cobertura contra otros mercados en tiempos de
incertidumbre. Junto con el oro, el platino, el paladio y la plata son también
activos valiosos negociados por inversores que los consideran valores refugio
en tiempos de incertidumbre monetaria.
Existen varios factores que afectan a la fluctuación de
precios y que pueden provocar la volatilidad en el mercado de metales
preciosos. Uno de los factores más importantes son las instituciones
financieras globales, cuyas inversiones son de naturaleza especulativa y pueden
provocar movimientos de precios alcistas o bajistas. Otro factor que afecta al
mercado son las tendencias del usuario final, desencadenadas principalmente por
los compradores de joyas: la demanda de joyería hace que aumenten los precios
en los mercados de metales preciosos. La economía también tiene una influencia
importante en los precios de los mercados. En una economía con un buen
desempeño nivel global, el nivel de riqueza está relacionado directamente con
la demanda de oro y otros metales preciosos: cuando los inversores buscan
opciones para invertir que presenten un riesgo más alto, los precios de ciertos
metales preciosos tienden a bajar mientras que el precio de los otros aumenta.
Por último pero no menos importante, los cambios en la demanda de otros activos
financieros diferentes a los metales preciosos también contribuyen a las
fluctuaciones de precios.

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